Nunca en un Cuarto Azul hubo tanta gente reunida. Esto solo lo consiguen muy pocos artistas, entre los que se encuentra Aitana (Barcelona, 1999). Y, como ella misma dice, “esta gira está siendo muy emocionante y estoy disfrutando muchísimo más de todo”.
¿Qué tiene la canción Superestrella para haberse convertido en un himno?
Ojalá lo supiera [risas]. Nació de una manera muy natural, casi jugando, sin ninguna presión de que tuviera que ser un single ni convertirse en un hit. Me apetecía hacer algo divertido, con un punto de ironía. Es muy fácil de cantar y habla de algo personal, pero desde un sitio ligero. Y lo más bonito es que ha sido los fans quienes la han hecho crecer y la han convertido en lo que es hoy.
Has hablado de tus problemas de salud. ¿Por qué es importante que los artistas abordéis estos temas?
Creo que es importante porque, al final, seas artista o no, somos personas y nos pasan cosas. A mí me costó mucho entender lo que me estaba pasando y, sobre todo, permitir me reconocer que no estaba bien y pedir ayuda. Evidentemente me daba miedo exponer una parte tan vulnerable de mí y sabía que podía haber opiniones de todo tipo, pero si hablarlo puede hacer que alguien se sienta un poquito menos solo o que pida ayuda, para mí ya merece la pena.
«Para componer necesito tener los pies en la tierra, aunque luego la mente pueda volar…»


Eres una experta en unir música y moda a través de colaboraciones con grandes firmas como Adidas o Fendi. ¿Qué significa la moda para ti?
Me encanta la moda y cada vez la entiendo más como una extensión de lo que quiero contar con la música. Me gusta muchísimo jugar, cambiar, atreverme y probar cosas diferentes que quizá normalmente no llevaría. En mi día a día soy bastante más casual, así que sobre todo en una gira o en una alfombra roja me encanta poder experimentar y transformarme un poco.
Eres una mujer de altos vuelos, ya que Air Europa ha puesto tu nombre a uno de los aviones de su flota. ¿Qué supone este reconocimiento?
Es una locura [risas]. Nunca hubiese imaginado tener un avión con mi nombre y, además, justo ahora, con mi primera gira mundial, tiene todavía más sentido. Al final, viajar es una parte muy importante de mi vida y de mi trabajo. Y es bastante irónico porque yo siempre he tenido bastante miedo a volar. Lo he trabajado mucho en terapia, así que también siento que hay algo bonito y simbólico en todo esto.
Tú decides: a la hora de componer una canción, ¿inspira más el aire, el mar o la tierra?
La tierra. Para componer necesito tener los pies en la tierra, aunque luego la mente pueda volar todo lo alto que quiera. Las canciones nacen de cosas muy reales, de lo que vivo, de lo que siento, de la gente que tengo cerca…
Además de por tu profesión, los viajes son casi una rutina en tu vida. ¿Cómo pasas el tiempo a bordo?
Si soy realmente sincera, me paso bastante parte del vuelo mirando la pantallita, el mapa, la ruta y viendo por dónde vamos. Como tengo bastante miedo a volar, tener ese pequeño control me ayuda. También veo series, películas, escucho música, intento dormir, pero pocas veces, la verdad [risas]. Y me encanta ir a cabina y estar un rato con los pilotos. Me ayuda a estar más tranquila.
¿Cuál será tu próximo destino?
Estados Unidos. Estamos terminando la parte latinoamericana de la gira y me hace muchísima ilusión hacer por primera vez conciertos en Nueva York y Miami. Va a ser muy especial.
Entrevista realizada por Carmen Otto.